sábado, 31 de diciembre de 2016

2017: Dictadura o Democracia

Finaliza 2016 y la crisis que tanto hemos advertido se agrava aceleradamente y con hechos sin precedentes en nuestra historia. En lo económico y social, la escasez ya no es sólo de alimentos, medicinas, repuestos e insumos básicos de la economía. Ahora hay un racionamiento de billetes y del propio dinero de los venezolanos lo que originó hechos lamentables en diversas partes del país. El alto costo de la vida, como cada año, cerrará registrando la cifra más alta de nuestra historia, colocándonos como el país con mayor inflación del mundo. Lo mismo sucede con la violencia, el otro gran mal que azota a los venezolanos, y que, de igual forma, hará que se supere el número de homicidios del año anterior. Si bien estos hechos son de una gravedad enorme,  no son más que las consecuencias previsibles de un modelo y un sistema claramente equivocado y que, de no cambiarlo, empeorará mucho más el sufrimiento de nuestro pueblo.

Los venezolanos saben que está crisis es la consecuencia de este modelo y me llena de fuerza saber que nuestro pueblo cada día tiene niveles mayores de conciencia sobre la causa y el origen de su situación política, social y económica pese a toda la hegemonía comunicacional y la propaganda que ha logrado desplegar este sistema. Hoy el 70% de los venezolanos considera que este gobierno no es democrático y se ha convertido en una dictadura y el 90% clama por un cambio.

Me sorprendo cuando algunos dicen que al pueblo no le interesa si estamos en dictadura o si estamos en democracia; que lo importante para el venezolano es que le resuelvan sus problemas. Mi respuesta es que la inteligencia de nuestro pueblo no debe subestimarse.  El venezolano tiene tantas necesidades materiales y básicas como necesidades espirituales de libertad. El pueblo de Venezuela sin duda hoy está agobiado por los problemas más básicos, pero también está asfixiado por un régimen que lo quiere controlar todo, por una una dictadura que busca suprimir nuestras libertades y que en este 2016 cruzó una raya que los demócratas venezolanos y el mundo democrático no debemos tolerar con pasividad: el desconocimiento a la AN, el desmantelamiento institucional y del Estado de Derecho a través del control total de los poderes públicos en especial del TSJ y CNE y, lo más grave, la eliminación arbitraria del Referéndum constitucional, que en la práctica suspendió el ejercicio del voto popular en nuestro país.

Desde hace más de 3 años insistimos en que la cosas hay que llamarlas por su nombre y en Venezuela hay una dictadura. Lamentablemente desde hace mucho no estamos ante un escenario de posible rectificación del régimen, por el contrario su intención es la profundización del modelo.Siempre he creído que el no tener una postura clara y en consecuencia firme, sobre lo que estamos enfrentando los demócratas, se corre el riesgo de seguir permitiendo su consolidación y la destrucción del país, por eso afirmo que el primer paso para una estrategia compartida por todas las fuerzas democráticas es reconocer y saber a que nos estamos enfrentando.

Pero no es suficiente identificar el origen de los problemas y sus responsables. Nos corresponde definir una meta y orientar una ruta común y unitaria para el 2017: RECUPERAR EL VOTO POPULAR Y SALIR DE LA CRISIS y teniendo este objetivo como prioridad quiero insistir, de manera humilde, a los venezolanos y a toda la Unidad democrática en la siguiente ruta de acción política.

1. Responsabilidad política y constitucional:
Una vez instalada la Asamblea Nacional en su nuevo periodo de sesiones, es necesario establecer como primer paso para salir de la crisis, la responsabilidad política, constitucional de la crisis generalizada. La AN debe continuar el debate ya iniciado este año que finaliza y decidir sobre la responsabilidad política de Nicolás Maduro y del abandono de sus responsabilidades y deberes constitucionales. No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por el voto popular. Nuestro pueblo confió a la oposición,  no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles. DEFENSA POPULAR DE LA ASAMBLEA NACIONAL

2. Recuperar el ejercicio del derecho al voto popular:
El derecho de convocar al pueblo soberano mediante una consulta electoral no puede ser revocado de manera indefinida y por eso el segundo paso que debe dar la Asamblea Nacional es designar de forma legítima a los rectores del CNE.

3. Organización ciudadana y movilización popular:
Ante cualquier desconocimiento a las decisiones que tome la AN, corresponde a la Unidad democrática convocar a los ciudadanos a organizarnos en Asambleas de ciudadanos y en grandes manifestaciones en acompañamiento y apoyo a la declaratoria de responsabilidad política y el nombramiento y toma de posesiones de los nuevos rectores. Debemos estar claros que el éxito y el cambio solo podrá lograrse con un liderazgo y un pueblo movilizados y presionando a la dictadura.

4. De la MESA de la Unidad Democrática al MOVIMIENTO de la Unidad Democrática:
No se trata de una nueva organización, es la transformación de una organización unitaria para una nueva fase que requiere la inclusión distintos sectores y movimientos. La Mesa de la Unidad surgió como una instancia de articulación partidista que ha mostrado su enorme eficiencia para la batallas electorales. Ahora los tiempos son de resistencia y de lucha por conquistar la democracia y esta lucha requiere de la mayor amplitud y convocatoria. Por eso proponemos pasar de la mesa al movimiento de Unidad Democrática, cuyo objetivo central sea recuperar el ejercicio del voto popular y derrotar a una dictadura para restituir el orden constitucional y recuperar la democracia.

5. Acuerdo Nacional:
Teniendo la certeza de que los venezolanos conquistaremos el cambio, lo responsable y que nos corresponde a todos, es definir juntos lo que queremos para la Venezuela que debemos reconstruir. En este sentido debemos promover un debate amplio, incluyente y con la urgencia para definir las metas y las prioridades en distintos ámbitos de la vida nacional que nos permitan restituir la vigencia constitucional, la convivencia democrática y promover el bienestar mediante la responsabilidad y el trabajo incluyente. El resultado de este debate debemos ser ese gran Acuerdo Nacional que estoy convencido no debemos tener ningún temor es que sea sometido a los ciudadanos por medio de una consulta electoral.

Finalizando este 2016 y con la mayor sinceridad y responsabilidad, es necesario decir que nos esperan momentos difíciles el próximo año. Pese a esto, les pido que se llenen de fuerza, que se llenen de fe y que se llenen de optimismo porque en 2017 seguiremos luchando con toda nuestra voluntad para alcanzar La Mejor Venezuela. Por todos ustedes, venezolanos que creen en un país mejor, seguiremos luchando sin importar el sacrificio por esa Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas y estamos convencidos de que el cambio que tanto anhelamos viene, y que viene más temprano que tarde, porque somos millones los que seguimos en este camino y que no descansaremos hasta impulsar los cambios que nuestro hermoso país necesita.

Quiero enviarle a cada venezolano que se encuentra hasta el último rincón de nuestra tierra un afectuoso abrazo de fin de año. Igual para mis compañeros de la Unidad, mis hermanos de Voluntad Popular y todas sus familias, así como para todos mis compañeros presos políticos que hoy están separados de sus seres queridos por el solo hecho de pensar distinto y querer una mejor Venezuela.

Fuerza y Fe
Leopoldo López
Preso de conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde







jueves, 15 de diciembre de 2016

Hambre de libertad

Hoy quiero solidarizarme y enviar un mensaje de reconocimiento, admiración y fortaleza a mis compañeros presos políticos que están en huelga de hambre.

La huelga de hambre es una medida extrema de lucha no violenta, quizás incomprendida por muchos, pero cuando un preso político llega a un límite de opresión, de atropellos de injusticias es la única puerta que nos queda abierta.



Recuerdo que cuando Daniel Ceballos y yo decidimos comenzar una huelga de hambre, el 23 de mayo de 2015, fue un paso que dimos con algunos temores, en mi caso nunca había pasado más de dos días sin comer y menos en huelga; sin embargo lo asumimos con mucha serenidad y compromiso.

En aquel momento las razones por las que dimos ese paso fue el análisis sobre la situación que atravesaba el país, en especial sobre la intención del gobierno de no convocar las elecciones parlamentarias.

Después de 30 días en huelga de hambre, 30 días muy duros; el gobierno finalmente fijó la fecha para las elecciones parlamentarias: #6D de 2015.

La huelga de hambre de mis compañeros presos políticos que están el SEBIN es por la noble causa de la libertad. Hoy todos los venezolanos estamos presos, presos por la dictadura que cada día nos quita un pedacito de nuestros derechos.

A mis compañeros que decidieron hacer una huelga de hambre por la libertad: ¡Fuerza! A mis hermanos venezolanos: les pido que estén alerta, pendientes de nuestros compañeros presos injustamente en el SEBIN que se mantienen en huelga. Fuerza, fe y optimismo.

La intención de la dictadura es arrancarnos la esperanza. Quitarnos la motivación de pensar en cómo será el país cuando las cosas cambien, arrancar de raíz el motor que nos mueve, que es precisamente la esperanza.

Venezuela, no perdamos nunca la esperanza, la fe. ¡Pronto seremos libres!

Leopoldo López
Preso de Conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde



lunes, 12 de diciembre de 2016

Carta a la Unidad Democrática

Luego del secuestro del referendo revocatorio mediante una gavilla institucional liderada por Nicolás Maduro, que representó la suspensión indefinida del derecho al voto popular violando el sagrado articulo 5 de la Constitución y del incumplimiento del régimen en la mesa de diálogo, la mayoría de los partidos de la Unidad y amplísimos sectores del país democrático, hemos propuesto la necesidad de retomar el rumbo y reorganizar y ampliar  la Unidad con el propósito de lograr el objetivo que nos une: lograr el cambio político, salir de la crisis y conquistar la democracia mediante el ejercicio de la soberanía y el voto popular. Hermanos, desde acá les digo, miremos hacia adelante. El error no fue el diálogo, al cual como demócratas siempre hemos estado abiertos; fue hacerlo sin condiciones. Fue llevarlo a cabo abandonando la agenda con la cual nos comprometimos con nuestro pueblo. Fue llevarlo adelante abandonando la movilización popular. Es momento de responsabilidad. El 90% de los venezolanos clama por un cambio y ese debe ser nuestro único foco.

Teniendo este objetivo como prioridad, de manera humilde, propongo a los venezolanos la siguiente ruta de acción política:

1.- Asumir el deber de todos de colaborar con el restablecimiento de la vigencia Constitucional (Art. 333)
2.- Retomar el juicio político, debatir y aprobar el abandono del cargo de Nicolás Maduro por incumplimiento de la Constitución (Art. 233). No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por voto popular para hacer el juicio político a Maduro y declarar su abandono del cargo. Nuestro pueblo confió no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición a la oposición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles.
3.- Designar desde la Asamblea Nacional a  los rectores del CNE con cargos vencidos (Art. 296)
4.- Una vez constituido un CNE legítimo y democrático, convocar referéndum popular (Art. 71) para refrendar o rechazar  la decisión de la Asamblea Nacional.
5.- Amparado en el Art. 70 convocar asambleas de ciudadanos para debatir Plan de Emergencia Nacional a ser sometido también al referéndum popular.
6.- La fecha para la consulta para el referéndum popular deberá ser la más conveniente y la más unitaria.
7.- Amparado en el Art. 68 organizar manifestaciones pacíficas en defensa de la  soberanía del voto popular.
8.- Sobre la organización de la MUD, debemos ampliar el horizonte de la Unidad, proponemos que pasemos de la mesa de la unidad al movimiento de unidad democrática. Le propongo a la Unidad que antes que finalice el 2016 se de un debate amplio y se apruebe una ruta de acción unitaria para la defensa de la soberanía y el voto popular.

El cambio es urgente y debe ser nuestro único compromiso y agenda. Por último desde donde me encuentro quiero compartir una inquietud.  Sería un error y se debe tener cuidado con  plantear las elecciones regionales como la gran promesa de cambio para los venezolanos. A las elecciones regionales debemos ir, si. Debemos ganar, si, pero esa no puede ser la prioridad de la agenda de cambio. Las prioridad es cambiar un sistema. A quienes aspiran legítimamente les digo: solo cambiando el sistema dictatorial, los gobernadores y alcaldes podrán cumplirle a nuestro pueblo de forma cabal.


Mi llamado es a retomar la agenda con la cual nos comprometimos, ejecutarla con estricta disciplina y más unidos que nunca. En estos momentos les digo con el corazón, llénense de fuerza, de fe, de optimismo, estrategia y disciplina. Tenemos la obligación política y moral de conducir a nuestro pueblo hacia el cambio que tanto aspira.

Leopoldo López
Preso de Conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde

martes, 2 de agosto de 2016

Así viví mi audiencia de apelación


El pasado viernes se llevó a cabo nuestra audiencia en la corte de apelaciones. El juicio se reactiva luego de estar 8 meses ilegalmente paralizado. Nuevamente fue una audiencia militarizada, oculta y secreta; en donde no se respetó el derecho a la publicidad contemplado en la Constitución. Todo esto, una vez más, demuestra el carácter político de nuestro caso.

En una reunión preparatoria para la audiencia que se realizó con los magistrados de la Corte, los ciudadanos Jimai Montiel Calles, Evelin Dayana Mendoza y Nelson Moncada Gómez, las defensas de los cuatro imputados (los tres estudiantes y yo) y representantes de la fiscalía y de la procuraduría, se había acordado el acceso de 15 personas propuestas por parte de la defensa, con la presencia de periodistas, observadores internacionales y ONG lo cual quedó evidenciado cuando los jueces de la Corte de Apelaciones, mediante decisión escrita de fecha 16 de junio de 2016, ordenaron garantizar la asistencia de todos los interesados.

Igualmente se les había participado de la presencia, como integrantes de mi defensa, de los juristas internacionales Alberto Ruiz Gallardón y Javier Cremades, a quienes agradezco profundamente su presencia en Venezuela y haber venido incluso cuando se produjeron dos intentos de celebración de esta audiencia los días 20 de junio y 7 de julio.

Sin embargo, una vez más, los militares decidieron quién entraba y quién no. Una vez más le prohibieron el acceso al Palacio de Justicia a decenas de personas por el simple hecho de pensar distinto al partido del gobierno. Una Vez más los militares decidieron llenar la sala con empleados del Ministerio Público y con personas del llamado “Comité de la Guarimba” a quienes le di la bienvenida, estreché sus manos, defendí su derecho de encontrarse allí y agradecí su presencia, ya que todos somos víctimas de la injusticia en Venezuela. Lamento profundamente que no se hayan quedado hasta el final de la audiencia.

En Venezuela no hay víctimas de un lado ni de otro, todos somos víctimas de un sistema de justicia secuestrado por Nicolás Maduro y su élite gobernante. Esa es la Venezuela que queremos cambiar, nuestra lucha es por restituir el Estado de Derecho. Nuestra lucha, por la que estamos dispuestos a morir, es porque en Venezuela todos los derechos sean para todas las personas, sin exclusión de ningún tipo.

No es posible que en la Venezuela de hoy haya personas presas por pensar distinto. No es posible que en la Venezuela de hoy haya personas presas por soñar con una Mejor Venezuela. No es posible que en la Venezuela de hoy se premie a los delincuentes y se persiga a la disidencia. No es posible que en la Venezuela de hoy se condene a personas por la palabra, por el verbo, mientras que el 98% de los crímenes permanecen impunes. No es posible que en la Venezuela de hoy se detenga, torture, se sigan juicios completamente amañados y se condene a jóvenes para justificar nuestro encarcelamiento injusto; como es el caso de nuestras causas: Ángel González, Christian Holdack y Demian Martin, tres jóvenes de los cuales me siento profundamente orgulloso por su convicción, su compromiso y valentía.

Durante la fase de juicio nunca había podido escuchar sus testimonios. En fase de juicio cuando alguno de los imputados solicitaba el derecho de palabra, los demás teníamos que salir de la sala. El viernes pasado, por primera vez en estos dos años y medio pude escucharlos, y me llenó de emoción escuchar de sus propias voces cómo, a pesar de todos los atropellos que han vivido durante todo este tiempo, siguen esperanzados, llenos de Fuerza y de Fe en que se hará justicia y en que muy pronto tendremos una Venezuela libre y democrática. Esa misma esperanza que los llevó a marchar el 12 de febrero de 2014 sigue en cada uno de ellos intacta. Y es que nuestros jóvenes mantienen intacta su vocación  de cambio pacífica y democrática.

En 2014 cuando emprendimos la lucha por el cambio político en nuestro país, la crisis alimentaria, la escasez, las colas para comprar alimentos, la inflación y la inseguridad no estaban al nivel actual. Lamentablemente hoy vivimos una profunda crisis humanitaria que exige de la organización, la firmeza y la movilización de todo el pueblo para materializar la salida constitucional de este desastre.

Yo asumo, como lo he dicho en reiteradas ocasiones, mi responsabilidad plena de haber denunciado al Estado venezolano como corrupto, ineficiente, antidemocrático y represor; como es mi derecho constitucional hacerlo. Asumo mi plena responsabilidad de haber convocado a la protesta pacífica en los términos que establece la Constitución. Asumo mi responsabilidad de haber convocado a los venezolanos a soñar con una Mejor Venezuela.

Hoy mantenemos intacta nuestra convicción: tenemos el deber político y moral de enfrentar a una dictadura y lo haremos de manera pacífica y democrática, en la calle, con un pueblo firme, organizado y movilizado. ¡La lucha de uno es la lucha de todos!

¡Llénense de Fuerza, de Fe, de optimismo que ya viene La Mejor Venezuela!

lunes, 11 de julio de 2016

A González López

Nuestro pueblo está sufriendo la peor crisis de su historia. No consigue los alimentos ni las medicinas y cuando ocurre el milagro de hacerlo, cada vez menos le alcanza el dinero para comprarlas.

Y es que esta crisis nos golpea a todos, pero golpea con mucho más fuerza a los más indefensos. Nuestros niños se están enfermando y se están desmayando en las escuelas porque no están comiendo bien; niños que lastimosamente han perdido la vida por no contar con los medicamentos para someterse a un tratamiento; niños inocentes que ven su futuro truncado porque son víctimas de un sistema corrupto, ineficiente y antidemocrático que ha llevado a nuestro país a la ruina.

Dada esta situación, hace tres meses le pedí a mi esposa Lilian que en su lucha por llevar por el mundo el mensaje de libertad y justica de los presos políticos, dedicara mucho tiempo también a buscar ayuda internacional para nuestro pueblo que sufre, entre otras tantas cosas, por no encontrar con qué curarse en los hospitales, clínicas y ambulatorios.

El resultado, debo decir con orgullo, ha sido verdaderamente asombroso. Con la ayuda de otros dirigentes y cientos de voluntarios se organizaron grandes colectas de insumos médicos en varias ciudades del mundo. Muchísimas fueron las personas que se volcaron a donar con desprendimiento insumos médicos que sirvan a los venezolanos para sobrellevar de la mejor manera posible esta espantosa crisis.

Con esas importantes donaciones, le pedí  que recorriera el país para llevar ayuda a quienes más lo necesitan. En su camino se levantaron muchas barreras, todas ellas hechas por los mismos responsables de la crisis que nos azota a todos, quienes pareciera no sentirse satisfechos con someter a la miseria al pueblo venezolano sino que también atacan a quienes quieren ayudar: desde alcabalas militares en las vías y autopistas principales para impedir el paso, cancelación de boletos aéreos, hasta ataques de grupos violentos identificados con el gobierno nacional. Nada ha podido detenernos. Y es que ante el dolor de nuestro pueblo que con impotencia llora por no tener con qué curar a un hijo enfermo nosotros no podemos hacer otra cosa que seguir adelante.

Sé que por esto y por las posiciones firmes que he mantenido sobre las condiciones para un diálogo (respeto al revocatorio 2016, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos), es que ahora la dictadura y sus esbirros han decidido cobardemente atacar de nuevo a mi familia, criminalizar a mi partido Voluntad Popular y recrudecer las condiciones de mi encarcelamiento. No les basta con mantenerme injustamente encarcelado, sino que ahora también pretenden ir en contra de mi familia. Así de grande es el miedo, así de grande es la cobardía de un régimen que va contra hombres, mujeres y niños por igual.


La ceguera de quienes están en el poder, de sus esbirros y derivados como González López y mi carcelero Viloria, no les permite ver la realidad. Señores, ¿después de más dos años teniéndome secuestrado en una cárcel militar no me conocen? No me van a quebrar. Como no han podido quebrar ni postear a este pueblo pese a 17 años de intento. Mantendré  inquebrantable mis convicciones democráticas y mi lucha. No serán ustedes quienes, por estar enfermizamente aferrados al poder, le roben la esperanza a este pueblo que quiere y lucha por un cambio pacífico, constitucional y democrático.


                Leopoldo López
                    Cárcel Militar de Ramo Verde

martes, 1 de marzo de 2016

#CambioYa

Venezolano, el cambio por el que tanto has luchado en todos estos años está en marcha. Terminar de materializar ese cambio que nos deparará un futuro mejor está en nuestras manos, en las manos de la inmensa mayoría que queremos paz, libertad, democracia, bienestar y progreso.

Hoy, la propuesta de un cambio urgente, mediante la salida de este desastre que nos has conducido a la peor crisis económica, social y política de nuestra historia, es una bandera de todos, sin distinción política, económica o social. No es cierto que exista una división entre los venezolanos, como infructuosamente quiere hacerlo ver esta dictadura que tiene sus horas contadas. Lo que existe es una lucha entre todo un pueblo y una pequeña élite corrupta ineficiente y antidemocrática de no más de cien personas, que hace sus últimos desmanes por mantenerse en el poder.

En estos momentos donde toda la Unidad, en absoluta sintonía con el sentir de los venezolanos, debate el mecanismo para encontrar una salida pacífica, democrática y constitucional, nuevamente ratifico ante el país y mis compañeros de lucha el compromiso de apoyar la iniciativa que genere el mayor consenso posible, sea el revocatorio, la reforma, la enmienda, la renuncia o la constituyente. Más allá de las convicciones personales y partidistas sobre determinado mecanismo constitucional, estoy convencido que no es el momento de recelos, ni miramientos, ni cálculos políticos. Ante las mayores injusticias, atropellos y violaciones a los derechos humanos cometidas contra nuestro pueblo es nuestro deber moral, no sólo reaccionar, si no hacerlo todos juntos.

De igual forma, sea cual fuere el mecanismo que definamos por consenso para lograr la salida a este desastre, la unidad debe ir un paso más allá y demostrarle al país que nuestra unión va más allá de un objetivo circunstancial, va más allá de un mecanismo para lograr un cambio, también es una unidad de propósito centrada en la construcción de la Venezuela de los próximos años.

Nuestro país se enfrenta a un largo y difícil camino hacia la recuperación. Decidir dónde empezar será abrumador, cuando todo debe ser abordado a la vez ¿por dónde empezar? Frente a cientos de cosas que deben hacerse con urgencia, en mi criterio algunas que se elevan por encima del resto.

El primer paso es reconstruir la convivencia democrática rescatando las instituciones. Y aquí es clave dejar claro un mensaje a todos los que hoy ocupan puestos de gobierno, pero que no han traspasado los límites del derecho y de la violación de los derechos humanos. Es una convicción de la Unidad construir un sistema donde todas las garantías para hacer oposición sean sagradas y ustedes tengan la posibilidad, por la vía democrática de volver a ser gobierno si vuelven a contar con el favor popular. Quienes han pasado esa frontera no pueden esperar otra cosa que enfrentarse a la justicia y la Unidad debe dejar hasta el último aliento porque esa justicia sea todo lo contrario a aquella que hoy nos persigue, es decir, una justicia imparcial y apegada estrictamente a los principios del derecho. Solo así será posible abrirle las puertas al cambio político, constitucional, democrático y pacífico y cerrarlas a cualquier pretensión de violencia, golpe o arrebato cívico-militar, militar-cívico o puramente militar.

Solo así, sin pensar en absolutos, podremos reconstruir la convivencia democrática que nos permita avanzar y progresar como nación abordando de forma prioritaria la crisis humanitaria que vive nuestro pueblo agobiado por la escasez, en especial de alimentos y medicinas, la inflación más alta de nuestra historia y una inseguridad que le cuesta la vida a más de 25 mil compatriotas por año. Allí están nuestras prioridades, en impulsar una economía diversificada que procure una sociedad más justa e incluyente, segura y soberana y que tenga  como prioridad el fortalecimiento de la producción nacional, para así colocar nuevamente a Venezuela en el lugar que le corresponde en el mundo.
Si se puede Venezuela, si puede y juntos lo vamos a lograr.

¡Fuerza y Fe!

Leopoldo López

Cárcel Militar de Ramo Verde

jueves, 18 de febrero de 2016

A 2 años de mi injusto encarcelamiento

Hoy cumplo 2 años de injusto encarcelamiento. Hace dos años, alzamos nuestra voz e invitamos a los venezolanos a conquistar un cambio pacífico, democrático y constitucional. Estábamos preocupados por la situación del país y, más allá, seguros de que esa situación se agravaría a tal extremo, que el colapso de este modelo equivocado haría pagar a nuestro pueblo la factura de su fracaso. Una factura que hoy la pagamos todos, menos la élite gobernante más corrupta e ineficiente de nuestra historia, la cual ha saqueado y robado las riquezas de los venezolanos.

Quienes emprendimos esta tarea, estábamos convencidos de que había que reaccionar, que había que despertar conciencias y sabíamos que debíamos iniciar una lucha que podía llevarnos un mes, dos meses, un año o dos, pero que si no iniciábamos, ese cambio jamás llegaría.

Hoy cumplo dos años de injusto encarcelamiento, dos años preso físicamente pero libre en mente y espíritu. Sé que pronto voy a salir en libertad y cuando lo haga estaré más fuerte de alma, mente y cuerpo. Saldré fortalecido y sin rencores; el odio y el resentimiento son las reacciones propias de quienes han llevado a nuestro país a esta crisis humana tan severa, y han intentado hacernos, física y espiritualmente, más pobres e infelices. Voy a salir en libertad para seguir luchando por las mismas causas por las que siempre he luchado, y voy a seguir luchando mientras tenga vida, las mismas nobles causas por las que fui encerrado: el bienestar y prosperidad de nuestro pueblo, la defensa de la democracia y la libertad de los venezolanos.

Hoy cumplo dos años de injusto encarcelamiento, pero profundamente esperanzado, porque cuando veo a toda la Unidad Democrática más dispuesta que nunca a concretar este 2016 el cambio que tanto deseamos los venezolanos me digo que ha valido la pena, y que importa poco lo que intente hacer la dictadura porque sus horas están contadas.

Hoy 18 de febrero, nuevamente ratificó a mis compañeros de la Unidad mi compromiso para lograr cuanto antes, el cambio político que el pueblo venezolano pide a gritos. Acordemos desde ya si es el revocatorio, la enmienda, la renuncia o la constituyente. No obstante, sea cual fuere el mecanismo que definamos de consenso para lograr la salida a este desastre, hoy nuestro debate más importante debe estar centrado en la construcción de un gran acuerdo nacional que permita la entrada  a la Venezuela de los próximos 100 años.

Aunque el tiempo es algo que he aprendido a dominar y no me atormenta gracias a que he estrechado mi acercamiento con Dios, sé que voy a salir en libertad para avanzar juntos en ese nuestro sueño de alcanzar la mejor Venezuela, la de la paz, el bienestar y el progreso. Una Venezuela que surja de un gran acuerdo nacional que garantice que todos los derechos sean para todos los venezolanos.

Allí es donde quiero invitar a nuestro pueblo a poner la mirada desde ya. Vean esa Venezuela donde vivamos con dignidad y, en principio, tengamos satisfechas las cosas más básicas de una sociedad. Que tengamos un sistema de salud que cure a los enfermos; un sistema educativo que eduque; una seguridad social que ampare a la población vulnerable; policías, jueces y fiscales que protejan; una economía que produzca alimentos, empleo y bienestar.

Sí se puede Venezuela, y para ello debemos ir más allá de tomar unas medidas o formular unas políticas públicas que le pongan paños calientes a los problemas. Debemos cambiar un modelo que fracasó y Reconstruir la Convivencia Democrática, Impulsar una Economía y una Sociedad  más Justa e Incluyente, Segura y Soberana   que permitan acabar con la escasez, la inflación y el desempleo, y que tenga  como prioridad el fortalecimiento de la producción nacional y así Colocar nuevamente a Venezuela en el lugar que le corresponde en el mundo.

Sí se puede Venezuela, sí se puede y juntos lo vamos a lograr.

Fuerza y Fe
Leopoldo López
Cárcel Militar de Ramo Verde




martes, 12 de enero de 2016

La cobardía de Diosdado Cabello

La madrugada del domingo 16 de febrero, dos días antes de mi presentación ante la justicia injusta, allanaron mi casa y la de mis padres, donde estaban mis dos hijos y Lilian, mi esposa. Ese día se presentó Diosdado Cabello ante mi familia, quién llegó con un plan que sólo puedo calificar de cobarde como su autor: Nicolás Maduro. Ese plan no era otro que aprovechar los temores de mi familia sobre la situación en la que me encontraba para manipularla y así convencerla de que lo mejor era que me fuera del país.

Todo empezó con la llegada, minutos antes, de 20 hombres vestidos de negro, con capuchas, armas largas y una orden de captura por terrorismo y homicidio.  Luego de requisar la casa e intimidar a mi familia les informaron que el presidente de la Asamblea Nacional estaba en camino y que quería hablar con ellos.

Al llegar, lo primero que dijo fue que lo mejor para todos era que yo me fuera del país, y que incluso, si yo accedía y aceptaba su oferta, él "amablemente" podía ayudar con las gestiones necesarias para tal fin. Lo que no sabía Cabello es que ese mismo día más temprano yo le había hecho llegar mi decisión a mi familia a través de la única persona con quien me reuní durante mi clandestinidad: Carlos Vecchio.

Mi familia, en medio de muchísima tensión, ya albergaba el temor de que a mí me pudiera pasar algo y le había pedido a Carlos que por favor me tratara de convencer para que pensara bien la opción de salir del país. Yo escuché ese mensaje y confieso que como hijo, padre y esposo que soy, lo entendí, porque no es fácil ver a un ser querido en una situación de peligro, y mucho menos sabiendo de lo que son capaces de hacer los miembros de la élite corrupta de la dictadura. Sin embargo, le pedí a Carlos que les comunicara a todos la decisión firme que había tomado: le iba a dar la cara a la dictadura y me presentaría voluntariamente ante una justicia injusta, y eso lo haría el martes 18 de febrero. Fue oportuno y clave que ese mensaje les haya llegado a todos antes, puesto que por ellos saber de antemano cuál era mi decisión le pudieron dejar muy claro a Cabello que yo nunca me iría de Venezuela.

Ante la negativa de la salida del país, Cabello propuso una segunda opción: que yo pidiera asilo y me encerrara en alguna embajada, aclarando que era algo en lo que él también estaba dispuesto a "ayudar" haciendo las gestiones necesarias. La respuesta fue la misma: No.

Me cuentan mis padres y Lilian que la "reunión" fue cordial dentro de lo que cabe decir en un momento de extrema tensión e intimidación como ese. Me cuentan incluso que ante la insistencia de Lilian de que me estaban persiguiendo injustamente, Cabello les reconoció que yo era inocente y que esto era una medida política. Dijo que les tomó por sorpresa nuestro llamado a la calle, sobre todo luego de los resultados de las elecciones municipales donde Voluntad Popular había salido como el partido de la Unidad con el mayor número de alcaldías, de las cuales la inmensa mayoría las ganamos en lugares donde siempre había ganado el PSUV (incluyendo el Municipio Maturín, capital del Estado Monagas, segundo estado en importancia por su capacidad de producción petrolera y casualmente estado natal de Cabello y de donde fue electo como diputado). Esa primera reunión terminó sin ningún acuerdo por una simple y llana razón: no había nada que acordar.

El mismo domingo 16 de febrero, desde la clandestinidad, grabé un video para pedirle al pueblo de Caracas que por favor me acompañara el día martes 18 de febrero en mi presentación ante la justicia injusta. La respuesta del gobierno no se hizo esperar. Esa misma noche, en cadena nacional, Nicolás Maduro volvió a arremeter en mi contra, llamándome terrorista y asesino, y reiterando que la fuerza pública estaba desplegada buscándome. En esa cadena también asomó por primera vez la tesis de que había sectores interesados en asesinarme.

La madrugada del martes 18, Maduro y Cabello, en vista de no haber logrado que me fuera del país ni que me encerrara en una embajada, y faltando ya pocas horas para mi presentación, decidieron aumentar el nivel de presión sobre mi familia. Cabello se volvió a comunicar con Lilian pidiendo otra “reunión”. Nuevamente fue a la casa de mis padres y en esa oportunidad el planteamiento fue otro, el más cobarde de todos. Decía tener información que comprobaba que me iban a asesinar si me presentaba en público: la derecha fascista lo quiere matar y los colectivos también, y es muy difícil controlar a estos últimos”. Su propuesta fue que, ya que yo había decidido presentarme, que lo hiciera en un lugar “controlado”, sin gente, a excepción de algunos testigos, pero que no lo hiciera en la manifestación porque me iban a matar. “La gente de la derecha va a aprovechar el acto de presentación de Leopoldo para cometer un atentado contra de su vida. Mi recomendación es que se entregue en privado”.

Cómo es lógico un planteamiento de ese calibre expuesto por alguien como Diosdado Cabello tuvo un fuerte impacto sobre mi familia. Desde las 3 de la madrugada Lilian muy angustiada me pedía que no me presentara, que pensara en nuestros pequeños hijos. Lo mismo me pedían mis padres. La angustia de ellos era más que comprensible. Ya la amenaza había escalado a lo más alto que podía escalar, la muerte. Mi madre me dijo: "Leo, piensa en Lilian. Piensa en Manuela y en Leopoldo, tus hijos. Piensa en lo que significa que te estás entregando a una justicia injusta y que no sabemos cuánto tiempo vas a estar en esto". Lilian y mis padres me insistieron hasta el último minuto y yo, aunque no podía dejar de pensar en ellos ni un solo segundo, siempre me negué a no presentarme. Ya la convocatoria estaba hecha y estaba comprometido con la gente. Ya yo había tomado una decisión que aún hoy mantengo que es la correcta: jamás me iría de Venezuela e iba enfrentar en todos los terrenos, en todos, y en especial en el terreno moral, a la dictadura. La clandestinidad y el exilio no eran opciones posibles porque de esa forma yo iba a quedar prisionero de mi alma.

Ese martes, a las 4 de la madrugada, salí de la casa en donde estuve en clandestinidad hacia Caracas. A las 11 de la mañana me presenté ante una justicia injusta y luego de eso fui trasladado a La Carlota, donde a los pocos minutos llegó Diosdado Cabello*.

Llegamos al hangar de la Guardia Nacional y desde allí se podía ver el gentío tomando las puertas de entrada del aeropuerto. La última vez que había hablado con Cabello fue en el año 2007 cuando él era gobernador de Miranda y yo alcalde del municipio Chacao. Para ese entonces yo había escrito un plan de seguridad ciudadana que se llamaba ‘Plan 180’, que planteaba una propuesta integral para abordar el tema de la inseguridad en Venezuela. Eso lo comencé a escribir, valga el paréntesis, luego de que un compañero de trabajo fuera asesinado en una emboscada que nos hicieron. Su nombre era Carlos Mendoza. Fue asesinado y murió en mis brazos, y como yo no le podía ofrecer nada a su familia para calmar por completo su dolor, me comprometí a elaborar una propuesta para abordar el tema de la inseguridad en el país y evitar que otras familias pasaran por el mismo trauma. Ese plan se lo envié a Cabello y a todas las autoridades nacionales y regionales, porque el resguardo de la vida de los venezolanos así lo pedía, y desde entonces no había vuelto a hablar con él.

Al verlo le pregunté inmediatamente que cómo era eso de que había un plan para matarme. Me dijo que sí, que tenía las pruebas y que había varias grabaciones. Al día de hoy esas pruebas no han sido presentadas y no se conocen porque seguramente no existen. Luego me dijo "Bueno, ¿qué hacemos?". Yo le contesté "¿Cómo que ‘qué hacemos’? Ustedes son los que me tienen preso". Ante eso me dijo “la única manera de salir es en helicóptero. El plan es que van a salir 3 helicópteros, nosotros nos vamos en uno hasta Fuerte Tiuna y de allí a tribunales”. Yo accedí con la condición de que le permitieran a mi abogado y a mi familia venir con nosotros también, ya que me vino a la mente el momento cuando el dictador Marcos Pérez Jiménez llamó a Jóvito Villalba para “conversar” luego del fraude del 52, lo que terminó resultando en su exilio forzado. Temía que me pudiesen montar en un helicóptero y sacarme de Venezuela como había sido la "sugerencia" de Cabello.

Pese a la situación en la que me encontraba debo admitir que el vuelo en helicóptero me distrajo por unos segundos, ya que me permitió ver a nuestra hermosa Caracas desde el aire. Me llenó de mucha fuerza y fe ver el mar de pueblo que se derramaba en las calles. La última vez que había volado en helicóptero fue con Iván Simonovis, hoy también preso político, cuando él era Secretario de Seguridad Metropolitana y yo alcalde de Chacao.

Llegamos a Fuerte Tiuna y de allí a los tribunales en una camioneta manejada por el propio Diosdado Cabello. Se había convertido en el ejecutor de mi detención. Logramos conversar durante ese trayecto sobre la situación del país. Le dije que con los jóvenes detenidos en Táchira y Nueva Esparta se estaba cometiendo una tremenda injusticia y que debían ser liberados porque eran inocentes. Confesó mucha preocupación por la situación económica y entre líneas hizo críticas duras a los que llamó "los genios que están manejando la economía que siempre tienen respuestas para todo, pero la situación es crítica".

Al llegar a los tribunales tuvimos que esperar en el carro porque no estaba listo el tribunal, ni el acta policial, ni la acusación de la fiscalía. Pude presenciar como Cabello llamaba directamente a la presidenta del TSJ y a la fiscal para preguntarles, incluso en tono de dictar órdenes, por qué no estaba listo mi caso. Le pregunté que qué pasaba y me dijo "es que nadie pensaba que te ibas a presentar y no tenían nada listo", y yo pensé “claro, ustedes creían que yo me iba del país”. Subimos a tribunales y me dijo "es primera vez que piso este edificio", y yo de nuevo pensé “pero no la primera vez que llamas a un magistrado, a la fiscal y a la presidenta del TSJ para preguntar ‘cómo van las cosas’”.

Esa noche, luego de un primer encuentro con la juez 16 de control, se ordenó mi privativa de libertad en Ramo Verde, a donde me trasladaron en una caravana de motos y camionetas. En la camioneta donde yo iba estaban el general Álvarez Dalls, director del DIM, y el general Noguera, comandante de la Guardia Nacional. La manejaba, por supuesto, el multifacético Diosdado Cabello, quien ese día fungió de policía, fiscal, juez, alguacil, custodio y hasta de chofer.

Escucha la narración hecha por Leopoldo sobre estos hechos el día final del juicio en el siguiente audio inédito:



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*La travesía por la que la que pasó Leopoldo para llegar hasta Chacaíto, lugar donde lo esperaban miles de personas para acompañarlo en su  presentación, fue descrita en la nota titulada “El día que llegué a RamoVerde"