domingo, 5 de febrero de 2017

¿Es posible la reconciliación nacional?



Los últimos 17 años nos dejan como legado un país profundamente dividido. Desde el poder se ha alentado a los venezolanos a tratarnos como enemigos por el sólo hecho de pensar distinto. Los partidarios del gobierno y los de oposición hoy no son adversarios, como debe ser en toda sociedad moderna, ahora son enemigos, apátridas. Los trabajadores y los empresarios no pueden tener ideales compartidos de producción, de modernidad. Se le inculca a quienes injustamente menos tienen que quienes generan bienes y servicios son hambreadores y explotadores.

Eso ha destruido nuestra convivencia. Eso no puede continuar y mucho menos estimulado desde las funciones de gobierno. El chance de recuperarnos como país es nulo mientras estemos enfrentados a nosotros mismos.

Yo veo a nuestra Venezuela distinta y aquellos que tenemos un rol de liderazgo afrontamos dos grandes responsabilidades.

La primera, con las víctimas de la represión, las violaciones a los derechos humanos y la discriminación política. Con los familiares de quienes fueron asesinados, con los encarcelados, perseguidos o maltratados por el poder y por los grupos que actuaron bajo su sombra con la complicidad de un sistema de poderes secuestrados y una "justicia injusta".

Debemos alcanzar garantías para las víctimas y a sus familiares. Asegurarnos que se harán todos los esfuerzos para descubrir la verdad y hacer justicia. Esto debemos hacerlo con una prudencia que nos permita entender que muchos de los que nos parecen cómplices del sistema han sido, en realidad, sus víctimas y que aquellos que ocuparon las posiciones más altas de poder deben rendir sus cuentas ante la sociedad, seguros de la existencia de un marco legal justo. Quiero vivir con mi familia y mis afectos en una sociedad sin afán de venganza, pero sí de seguridad y de justicia.

Mi voluntad de reconciliación y entendimiento la he reiterado mil veces. Eso no implica que me identifiquen como quien cambia impunidad por paz. Pongo solo un tema, a manera de ejemplo: los venezolanos necesitamos entender como un país que en 15 años recibió 1.400.000 millones de dólares, un monto mayor a la suma de todos los ingresos petroleros de los últimos 85 años, hoy sus niños están muriéndose por falta de medicinas y los más humildes siendo vejados en interminables colas a pleno sol para luego poder comer solo una vez al día.  Merecen saber quiénes son los responsables de tal saqueo y que estos reciban su justo castigo por tal crimen.

La segunda responsabilidad que tenemos quienes asumen un rol de liderazgo es con la democracia y su futuro: debemos inaugurar una nueva etapa de convivencia democrática, con instituciones sólidas, que impida un retorno al autoritarismo.

Es clara la necesidad de sentar las bases de un nuevo contrato social. Aceptar la pluralidad que nos define y que asegure la estabilidad democrática, el respeto a las minorías, la alternabilidad del poder, la que garantice a cada quien su vocación emprendedora y productiva y cumplir lo que señala nuestra Constitución: la subordinación del poder militar al poder civil.


Vamos a ratificar la voluntad de vivir en libertad viendo hacia el mañana, hacia el futuro, comprometidos con la paz, el progreso y el bienestar que otras naciones y pueblos ya han alcanzado. 

domingo, 22 de enero de 2017

¿Existe en Venezuela una confrontación entre democracia y dictadura?



No es casualidad que en 2014, fue un 23 de enero el día que decidimos plantearle a los venezolanos una salida a este desastre. Ese día, dijimos claramente que en Venezuela había una dictadura y que, por tanto, debíamos oponernos frontalmente a ella. Menos de un mes después, fui encarcelado y luego juzgado por mis palabras, constituyó un "delito" decir: "hay que salir a conquistar la democracia". Increíble pero cierto, ese fue un alegato de la fiscalía aceptado y usado por la juez para condenarme. Desde ese momento, muchos analistas, periodistas y amigos a través de mi familia y mis abogados me preguntaban: Leopoldo, ¿por qué dices que en Venezuela hay una dictadura?, ¿acaso no te parece una exageración tal afirmación? Tal pregunta parecía una ironía hacérsela a un preso de conciencia, a un preso por sus ideas, aunque sé que todos la formularon con la mejor de las intenciones. Pese a la complejidad del asunto, la respuesta me parecía muy simple: porque las cosas hay que llamarlas por su nombre.

A raíz de esas repetidas preguntas, en septiembre de ese mismo año 2014 pude escribir un artículo que titulé precisamente, "Las cosas hay que llamarlas por su nombre: en Venezuela hay una dictadura", el cual fue publicado en distintos medios de comunicación. Igualmente, al escribir una carta a los venezolanos de fin de año 2016 y publicada el 31 de diciembre decidí titularla "2017, democracia o dictadura" porque siento que, hoy más que nunca, ese debate tiene extremada importancia. Tener una clara definición de a qué nos enfrentamos por parte del liderazgo democrático es un asunto vital para la estrategia de lucha pero, más importante aún, para que ese liderazgo pueda darle respuesta al venezolano de a pie, nuestro pueblo, que ve como su modo de vida ha sido trastocado en todas sus dimensiones materiales y espirituales por un sistema que no respeta en lo más mínimo las normas democráticas esenciales y cuyo objetivo es CONTROLAR A TODO EL PUEBLO VENEZOLANO. Un sistema que quiere controlar desde la forma de pensar, pasando por lo que podemos comprar hasta lo que comemos. Un sistema basado en el control y la dependencia.

Los contrastes entre una democracia y una dictadura se aprecian fundamentalmente en tres aspectos: el origen y legitimidad del poder, el desempeño que se hace de ese poder y la finalidad última del poder mismo.

Los venezolanos estamos comprometidos con un fundamental principio: el origen del poder y fuente primaria de la legitimidad de nuestra democracia está en la soberanía popular, en la voluntad del pueblo, expresada mediante el ejercicio del sufragio. No es posible hablar de democracia como sistema de gobierno sin que se haya manifestado, mediante el voto, la soberanía popular.

Durante más de 15 años una columna vertebral de la propaganda oficial fue el discurso electoral. "En Venezuela han habido más de 18 procesos electorales en los últimos años" se insistía. En Cuba hay elecciones y una sola familia se ha mantenido en el poder por más de 50 años, en Corea del Norte, donde existen hasta campos de concentración, también se realizan elecciones. Somos un país muy democrático, el más democrático y con el mejor sistema electoral del mundo, según la verdad oficial, por el hecho de que tuvimos muchas elecciones, pero se obviaba precisamente el desempeño autónomo y legal que constituye el edificio institucional del estado de Derecho. Hoy instituciones fundamentales para conformar un sistema legal y de derecho, como son el Tribunal Supremo de Justicia, la Contraloría General de la República, el Consejo Supremo Electoral, los cuerpos de seguridad del Estado, representan instancias secuestras por una cúpula desde el Poder Ejecutivo y puestas al servicio de una ideología y partido de manera parcial, excluyente. Son acciones y desempeños propios de una dictadura, sin duda alguna.

La legitimidad de un sistema democrático requiere más que el voto universal, directo y secreto. Es igualmente necesaria la legitimidad del desempeño del poder manteniendo la vigencia de los principios de separación de poderes y la vigencia del Estado de Derecho. Es fundamental que prevalezca la autonomía de los poderes públicos y el compromiso de cada uno de éstos para con el resguardo y aplicación de la ley. Es lo que entendemos como Estado de Derecho. O, en otras palabras, el imperio de la ley. En contraposición está una dictadura, un esquema o sistema de gobierno en el cual no existe frontera entre los poderes. Cuando se borra la autonomía de estos y se violenta la ley, normalmente con la finalidad de mantener el poder a quien lo ostenta.

En tercer lugar, ¿Para qué el poder? ¿Con qué finalidad? Respondiéndonos estas preguntas se aprecia con mucha claridad las diferencias entre democracia y dictadura. En democracia el poder se ejerce con la finalidad de promover y mantener vigencia plena de los derechos y libertades de los ciudadanos, mientras se busca y logra el permanente bienestar de todos los ciudadanos, sin ningún tipo de distingo. En contraste, en las dictaduras la finalidad en el ejercicio del poder es mantenerlo a cualquier costo para una pequeña cúpula corrupta, generando irremediablemente una fuerza inercial que de una u otra manera entrará en conflicto con la vigencia de los derechos de todos los ciudadanos. Como me he expresado tantas veces: privan en sus actuaciones la finalidad de mantener el poder, no la de alcanzar bienestar y progreso para todos en el marco de la legalidad.

Y este empeño y desempeño inevitablemente conduce a una nueva etapa de la dictadura: ya la vía electoral solo es posible cuando le favorezca, si no le favorece debe manipular las condiciones al máximo para influir sobre los resultados y si aún haciendo esto, no le es posible mantener el poder, necesario es suspenderla. Aquí es donde nos encontramos hoy. El sistema cruzó una raya que los demócratas venezolanos y el mundo democrático no debemos tolerar con pasividad: el desconocimiento a la AN, el desmantelamiento institucional y del Estado de Derecho a través del control total de los poderes públicos en especial del TSJ y CNE y, lo más grave, la eliminación arbitraria del Referéndum constitucional, que suspendió el ejercicio del voto popular en nuestro país.

Hoy 23 de Enero insisto en este punto porque estoy convencido que, el no tener una postura clara y en consecuencia firme y sistemática, acerca del tipo de régimen al que estamos enfrentando, ha permitiendo el avance de la dictadura y la destrucción del país y por eso he afirmado siempre que éste es el primer paso para una estrategia compartida por todas las fuerzas democráticas. Este debate es particularmente importante entre las organizaciones políticas, sociales y económicas que en sus distintos ámbitos tienen funciones de conducción y liderazgo y que debe ponerse a la altura de nuestro pueblo. Hago esta afirmación porque, afortunada y orgullosamente, podemos decir que los venezolanos están muy claros y cada día tienen niveles mayores de conciencia sobre la causa y el origen de su situación política, social y económica. Hoy, según los más serios estudios de opinión, el 70% de los venezolanos considera que este gobierno no es democrático y se ha convertido en una dictadura.

No es cierto, como he leído en algunos análisis, que al pueblo no le interesa si estamos en dictadura o si estamos en democracia y que eso no tiene mayor importancia mientras le resuelvan sus problemas. Mi respuesta frente a ese argumento es que la inteligencia de nuestro pueblo no debe subestimarse. El venezolano tiene tantas necesidades materiales y básicas como necesidades espirituales de libertad. El pueblo de Venezuela sin duda hoy está agobiado por los problemas más básicos, pero también está asfixiado por un régimen que lo quiere controlar todo, por una dictadura que busca suprimir nuestras libertades. Frente a esto, nos corresponde definir una meta y orientar una ruta común y unitaria para el 2017: RECUPERAR EL VOTO POPULAR Y SALIR DE LA CRISIS.

Hermanos y hermanas, estando aquí ratifico mi más profunda convicción de seguir luchando contra este sistema represivo, ineficiente, corrupto y antidemocrático que se ha construido a lo largo de más de tres lustros. Necesario es tener una visión clara de hacia dónde vamos y asumir los riesgos para llegar allí. Nos guste o no, entramos en una fase distinta, una fase de resistencia. Nuestra actitud ante esta dictadura violadora de los derechos humanos tiene que ser de permanente irreverencia, debemos desafiarla y promover un cambio profundo, un cambio democrático. No podemos, dadas las circunstancias que vivimos, asumir una timidez paralizante que impida que la oposición en su conjunto sea de manera creíble una opción de cambio. Ni mucho menos ser presa de un miedo paralizante al momento de tomar decisiones que impliquen riesgos, que desafíen la dictadura y nos permitan avanzar en la lucha. Ese temor nuestro y la administración del terror por parte del régimen han sido elementos fundamentales de su permanencia en el poder. Si no logramos derrotar ese miedo, no tendremos la capacidad de concebir y liderar un proceso de cambio.

Este proceso me ha llevado a pensar mucho sobre la naturaleza de una lucha no violenta. La lucha no violenta no es pasiva, ni contemplativa, ni complaciente. Todo lo contrario. Los más importantes referentes de la política de no violencia, Gandhi, Mandela, Luther King, han sido figuras profundamente irreverentes y desafiantes del status quo. La no violencia es irreverente y desafiante, es una forma de lucha que también está llena de riesgos por su naturaleza rebelde. Y es que exige ser rebeldes,  ante cualquier atropello a nuestros derechos, es necesario protestar, alzar nuestra voz, alzar nuestra conciencia.


Venezuela clama por un cambio auténtico y profundo. Siempre he sido optimista y hoy he fortalecido esa condición. Nuestro peor adversario no es, ni mucho menos, Maduro ni la élite corrupta que lo acompaña. Nuestro peor adversario es la desesperanza, es el pesimismo y por ello hoy 23 de Enero los invito a renovar nuestras convicciones y nuestro espíritu y en estas horas aciagas les digo: ¡Ni un centímetro para la desesperanza, Venezuela!


sábado, 31 de diciembre de 2016

2017: Dictadura o Democracia

Finaliza 2016 y la crisis que tanto hemos advertido se agrava aceleradamente y con hechos sin precedentes en nuestra historia. En lo económico y social, la escasez ya no es sólo de alimentos, medicinas, repuestos e insumos básicos de la economía. Ahora hay un racionamiento de billetes y del propio dinero de los venezolanos lo que originó hechos lamentables en diversas partes del país. El alto costo de la vida, como cada año, cerrará registrando la cifra más alta de nuestra historia, colocándonos como el país con mayor inflación del mundo. Lo mismo sucede con la violencia, el otro gran mal que azota a los venezolanos, y que, de igual forma, hará que se supere el número de homicidios del año anterior. Si bien estos hechos son de una gravedad enorme,  no son más que las consecuencias previsibles de un modelo y un sistema claramente equivocado y que, de no cambiarlo, empeorará mucho más el sufrimiento de nuestro pueblo.

Los venezolanos saben que está crisis es la consecuencia de este modelo y me llena de fuerza saber que nuestro pueblo cada día tiene niveles mayores de conciencia sobre la causa y el origen de su situación política, social y económica pese a toda la hegemonía comunicacional y la propaganda que ha logrado desplegar este sistema. Hoy el 70% de los venezolanos considera que este gobierno no es democrático y se ha convertido en una dictadura y el 90% clama por un cambio.

Me sorprendo cuando algunos dicen que al pueblo no le interesa si estamos en dictadura o si estamos en democracia; que lo importante para el venezolano es que le resuelvan sus problemas. Mi respuesta es que la inteligencia de nuestro pueblo no debe subestimarse.  El venezolano tiene tantas necesidades materiales y básicas como necesidades espirituales de libertad. El pueblo de Venezuela sin duda hoy está agobiado por los problemas más básicos, pero también está asfixiado por un régimen que lo quiere controlar todo, por una una dictadura que busca suprimir nuestras libertades y que en este 2016 cruzó una raya que los demócratas venezolanos y el mundo democrático no debemos tolerar con pasividad: el desconocimiento a la AN, el desmantelamiento institucional y del Estado de Derecho a través del control total de los poderes públicos en especial del TSJ y CNE y, lo más grave, la eliminación arbitraria del Referéndum constitucional, que en la práctica suspendió el ejercicio del voto popular en nuestro país.

Desde hace más de 3 años insistimos en que la cosas hay que llamarlas por su nombre y en Venezuela hay una dictadura. Lamentablemente desde hace mucho no estamos ante un escenario de posible rectificación del régimen, por el contrario su intención es la profundización del modelo.Siempre he creído que el no tener una postura clara y en consecuencia firme, sobre lo que estamos enfrentando los demócratas, se corre el riesgo de seguir permitiendo su consolidación y la destrucción del país, por eso afirmo que el primer paso para una estrategia compartida por todas las fuerzas democráticas es reconocer y saber a que nos estamos enfrentando.

Pero no es suficiente identificar el origen de los problemas y sus responsables. Nos corresponde definir una meta y orientar una ruta común y unitaria para el 2017: RECUPERAR EL VOTO POPULAR Y SALIR DE LA CRISIS y teniendo este objetivo como prioridad quiero insistir, de manera humilde, a los venezolanos y a toda la Unidad democrática en la siguiente ruta de acción política.

1. Responsabilidad política y constitucional:
Una vez instalada la Asamblea Nacional en su nuevo periodo de sesiones, es necesario establecer como primer paso para salir de la crisis, la responsabilidad política, constitucional de la crisis generalizada. La AN debe continuar el debate ya iniciado este año que finaliza y decidir sobre la responsabilidad política de Nicolás Maduro y del abandono de sus responsabilidades y deberes constitucionales. No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por el voto popular. Nuestro pueblo confió a la oposición,  no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles. DEFENSA POPULAR DE LA ASAMBLEA NACIONAL

2. Recuperar el ejercicio del derecho al voto popular:
El derecho de convocar al pueblo soberano mediante una consulta electoral no puede ser revocado de manera indefinida y por eso el segundo paso que debe dar la Asamblea Nacional es designar de forma legítima a los rectores del CNE.

3. Organización ciudadana y movilización popular:
Ante cualquier desconocimiento a las decisiones que tome la AN, corresponde a la Unidad democrática convocar a los ciudadanos a organizarnos en Asambleas de ciudadanos y en grandes manifestaciones en acompañamiento y apoyo a la declaratoria de responsabilidad política y el nombramiento y toma de posesiones de los nuevos rectores. Debemos estar claros que el éxito y el cambio solo podrá lograrse con un liderazgo y un pueblo movilizados y presionando a la dictadura.

4. De la MESA de la Unidad Democrática al MOVIMIENTO de la Unidad Democrática:
No se trata de una nueva organización, es la transformación de una organización unitaria para una nueva fase que requiere la inclusión distintos sectores y movimientos. La Mesa de la Unidad surgió como una instancia de articulación partidista que ha mostrado su enorme eficiencia para la batallas electorales. Ahora los tiempos son de resistencia y de lucha por conquistar la democracia y esta lucha requiere de la mayor amplitud y convocatoria. Por eso proponemos pasar de la mesa al movimiento de Unidad Democrática, cuyo objetivo central sea recuperar el ejercicio del voto popular y derrotar a una dictadura para restituir el orden constitucional y recuperar la democracia.

5. Acuerdo Nacional:
Teniendo la certeza de que los venezolanos conquistaremos el cambio, lo responsable y que nos corresponde a todos, es definir juntos lo que queremos para la Venezuela que debemos reconstruir. En este sentido debemos promover un debate amplio, incluyente y con la urgencia para definir las metas y las prioridades en distintos ámbitos de la vida nacional que nos permitan restituir la vigencia constitucional, la convivencia democrática y promover el bienestar mediante la responsabilidad y el trabajo incluyente. El resultado de este debate debemos ser ese gran Acuerdo Nacional que estoy convencido no debemos tener ningún temor es que sea sometido a los ciudadanos por medio de una consulta electoral.

Finalizando este 2016 y con la mayor sinceridad y responsabilidad, es necesario decir que nos esperan momentos difíciles el próximo año. Pese a esto, les pido que se llenen de fuerza, que se llenen de fe y que se llenen de optimismo porque en 2017 seguiremos luchando con toda nuestra voluntad para alcanzar La Mejor Venezuela. Por todos ustedes, venezolanos que creen en un país mejor, seguiremos luchando sin importar el sacrificio por esa Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas y estamos convencidos de que el cambio que tanto anhelamos viene, y que viene más temprano que tarde, porque somos millones los que seguimos en este camino y que no descansaremos hasta impulsar los cambios que nuestro hermoso país necesita.

Quiero enviarle a cada venezolano que se encuentra hasta el último rincón de nuestra tierra un afectuoso abrazo de fin de año. Igual para mis compañeros de la Unidad, mis hermanos de Voluntad Popular y todas sus familias, así como para todos mis compañeros presos políticos que hoy están separados de sus seres queridos por el solo hecho de pensar distinto y querer una mejor Venezuela.

Fuerza y Fe
Leopoldo López
Preso de conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde







jueves, 15 de diciembre de 2016

Hambre de libertad

Hoy quiero solidarizarme y enviar un mensaje de reconocimiento, admiración y fortaleza a mis compañeros presos políticos que están en huelga de hambre.

La huelga de hambre es una medida extrema de lucha no violenta, quizás incomprendida por muchos, pero cuando un preso político llega a un límite de opresión, de atropellos de injusticias es la única puerta que nos queda abierta.



Recuerdo que cuando Daniel Ceballos y yo decidimos comenzar una huelga de hambre, el 23 de mayo de 2015, fue un paso que dimos con algunos temores, en mi caso nunca había pasado más de dos días sin comer y menos en huelga; sin embargo lo asumimos con mucha serenidad y compromiso.

En aquel momento las razones por las que dimos ese paso fue el análisis sobre la situación que atravesaba el país, en especial sobre la intención del gobierno de no convocar las elecciones parlamentarias.

Después de 30 días en huelga de hambre, 30 días muy duros; el gobierno finalmente fijó la fecha para las elecciones parlamentarias: #6D de 2015.

La huelga de hambre de mis compañeros presos políticos que están el SEBIN es por la noble causa de la libertad. Hoy todos los venezolanos estamos presos, presos por la dictadura que cada día nos quita un pedacito de nuestros derechos.

A mis compañeros que decidieron hacer una huelga de hambre por la libertad: ¡Fuerza! A mis hermanos venezolanos: les pido que estén alerta, pendientes de nuestros compañeros presos injustamente en el SEBIN que se mantienen en huelga. Fuerza, fe y optimismo.

La intención de la dictadura es arrancarnos la esperanza. Quitarnos la motivación de pensar en cómo será el país cuando las cosas cambien, arrancar de raíz el motor que nos mueve, que es precisamente la esperanza.

Venezuela, no perdamos nunca la esperanza, la fe. ¡Pronto seremos libres!

Leopoldo López
Preso de Conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde



lunes, 12 de diciembre de 2016

Carta a la Unidad Democrática

Luego del secuestro del referendo revocatorio mediante una gavilla institucional liderada por Nicolás Maduro, que representó la suspensión indefinida del derecho al voto popular violando el sagrado articulo 5 de la Constitución y del incumplimiento del régimen en la mesa de diálogo, la mayoría de los partidos de la Unidad y amplísimos sectores del país democrático, hemos propuesto la necesidad de retomar el rumbo y reorganizar y ampliar  la Unidad con el propósito de lograr el objetivo que nos une: lograr el cambio político, salir de la crisis y conquistar la democracia mediante el ejercicio de la soberanía y el voto popular. Hermanos, desde acá les digo, miremos hacia adelante. El error no fue el diálogo, al cual como demócratas siempre hemos estado abiertos; fue hacerlo sin condiciones. Fue llevarlo a cabo abandonando la agenda con la cual nos comprometimos con nuestro pueblo. Fue llevarlo adelante abandonando la movilización popular. Es momento de responsabilidad. El 90% de los venezolanos clama por un cambio y ese debe ser nuestro único foco.

Teniendo este objetivo como prioridad, de manera humilde, propongo a los venezolanos la siguiente ruta de acción política:

1.- Asumir el deber de todos de colaborar con el restablecimiento de la vigencia Constitucional (Art. 333)
2.- Retomar el juicio político, debatir y aprobar el abandono del cargo de Nicolás Maduro por incumplimiento de la Constitución (Art. 233). No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por voto popular para hacer el juicio político a Maduro y declarar su abandono del cargo. Nuestro pueblo confió no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición a la oposición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles.
3.- Designar desde la Asamblea Nacional a  los rectores del CNE con cargos vencidos (Art. 296)
4.- Una vez constituido un CNE legítimo y democrático, convocar referéndum popular (Art. 71) para refrendar o rechazar  la decisión de la Asamblea Nacional.
5.- Amparado en el Art. 70 convocar asambleas de ciudadanos para debatir Plan de Emergencia Nacional a ser sometido también al referéndum popular.
6.- La fecha para la consulta para el referéndum popular deberá ser la más conveniente y la más unitaria.
7.- Amparado en el Art. 68 organizar manifestaciones pacíficas en defensa de la  soberanía del voto popular.
8.- Sobre la organización de la MUD, debemos ampliar el horizonte de la Unidad, proponemos que pasemos de la mesa de la unidad al movimiento de unidad democrática. Le propongo a la Unidad que antes que finalice el 2016 se de un debate amplio y se apruebe una ruta de acción unitaria para la defensa de la soberanía y el voto popular.

El cambio es urgente y debe ser nuestro único compromiso y agenda. Por último desde donde me encuentro quiero compartir una inquietud.  Sería un error y se debe tener cuidado con  plantear las elecciones regionales como la gran promesa de cambio para los venezolanos. A las elecciones regionales debemos ir, si. Debemos ganar, si, pero esa no puede ser la prioridad de la agenda de cambio. Las prioridad es cambiar un sistema. A quienes aspiran legítimamente les digo: solo cambiando el sistema dictatorial, los gobernadores y alcaldes podrán cumplirle a nuestro pueblo de forma cabal.


Mi llamado es a retomar la agenda con la cual nos comprometimos, ejecutarla con estricta disciplina y más unidos que nunca. En estos momentos les digo con el corazón, llénense de fuerza, de fe, de optimismo, estrategia y disciplina. Tenemos la obligación política y moral de conducir a nuestro pueblo hacia el cambio que tanto aspira.

Leopoldo López
Preso de Conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde

martes, 2 de agosto de 2016

Así viví mi audiencia de apelación


El pasado viernes se llevó a cabo nuestra audiencia en la corte de apelaciones. El juicio se reactiva luego de estar 8 meses ilegalmente paralizado. Nuevamente fue una audiencia militarizada, oculta y secreta; en donde no se respetó el derecho a la publicidad contemplado en la Constitución. Todo esto, una vez más, demuestra el carácter político de nuestro caso.

En una reunión preparatoria para la audiencia que se realizó con los magistrados de la Corte, los ciudadanos Jimai Montiel Calles, Evelin Dayana Mendoza y Nelson Moncada Gómez, las defensas de los cuatro imputados (los tres estudiantes y yo) y representantes de la fiscalía y de la procuraduría, se había acordado el acceso de 15 personas propuestas por parte de la defensa, con la presencia de periodistas, observadores internacionales y ONG lo cual quedó evidenciado cuando los jueces de la Corte de Apelaciones, mediante decisión escrita de fecha 16 de junio de 2016, ordenaron garantizar la asistencia de todos los interesados.

Igualmente se les había participado de la presencia, como integrantes de mi defensa, de los juristas internacionales Alberto Ruiz Gallardón y Javier Cremades, a quienes agradezco profundamente su presencia en Venezuela y haber venido incluso cuando se produjeron dos intentos de celebración de esta audiencia los días 20 de junio y 7 de julio.

Sin embargo, una vez más, los militares decidieron quién entraba y quién no. Una vez más le prohibieron el acceso al Palacio de Justicia a decenas de personas por el simple hecho de pensar distinto al partido del gobierno. Una Vez más los militares decidieron llenar la sala con empleados del Ministerio Público y con personas del llamado “Comité de la Guarimba” a quienes le di la bienvenida, estreché sus manos, defendí su derecho de encontrarse allí y agradecí su presencia, ya que todos somos víctimas de la injusticia en Venezuela. Lamento profundamente que no se hayan quedado hasta el final de la audiencia.

En Venezuela no hay víctimas de un lado ni de otro, todos somos víctimas de un sistema de justicia secuestrado por Nicolás Maduro y su élite gobernante. Esa es la Venezuela que queremos cambiar, nuestra lucha es por restituir el Estado de Derecho. Nuestra lucha, por la que estamos dispuestos a morir, es porque en Venezuela todos los derechos sean para todas las personas, sin exclusión de ningún tipo.

No es posible que en la Venezuela de hoy haya personas presas por pensar distinto. No es posible que en la Venezuela de hoy haya personas presas por soñar con una Mejor Venezuela. No es posible que en la Venezuela de hoy se premie a los delincuentes y se persiga a la disidencia. No es posible que en la Venezuela de hoy se condene a personas por la palabra, por el verbo, mientras que el 98% de los crímenes permanecen impunes. No es posible que en la Venezuela de hoy se detenga, torture, se sigan juicios completamente amañados y se condene a jóvenes para justificar nuestro encarcelamiento injusto; como es el caso de nuestras causas: Ángel González, Christian Holdack y Demian Martin, tres jóvenes de los cuales me siento profundamente orgulloso por su convicción, su compromiso y valentía.

Durante la fase de juicio nunca había podido escuchar sus testimonios. En fase de juicio cuando alguno de los imputados solicitaba el derecho de palabra, los demás teníamos que salir de la sala. El viernes pasado, por primera vez en estos dos años y medio pude escucharlos, y me llenó de emoción escuchar de sus propias voces cómo, a pesar de todos los atropellos que han vivido durante todo este tiempo, siguen esperanzados, llenos de Fuerza y de Fe en que se hará justicia y en que muy pronto tendremos una Venezuela libre y democrática. Esa misma esperanza que los llevó a marchar el 12 de febrero de 2014 sigue en cada uno de ellos intacta. Y es que nuestros jóvenes mantienen intacta su vocación  de cambio pacífica y democrática.

En 2014 cuando emprendimos la lucha por el cambio político en nuestro país, la crisis alimentaria, la escasez, las colas para comprar alimentos, la inflación y la inseguridad no estaban al nivel actual. Lamentablemente hoy vivimos una profunda crisis humanitaria que exige de la organización, la firmeza y la movilización de todo el pueblo para materializar la salida constitucional de este desastre.

Yo asumo, como lo he dicho en reiteradas ocasiones, mi responsabilidad plena de haber denunciado al Estado venezolano como corrupto, ineficiente, antidemocrático y represor; como es mi derecho constitucional hacerlo. Asumo mi plena responsabilidad de haber convocado a la protesta pacífica en los términos que establece la Constitución. Asumo mi responsabilidad de haber convocado a los venezolanos a soñar con una Mejor Venezuela.

Hoy mantenemos intacta nuestra convicción: tenemos el deber político y moral de enfrentar a una dictadura y lo haremos de manera pacífica y democrática, en la calle, con un pueblo firme, organizado y movilizado. ¡La lucha de uno es la lucha de todos!

¡Llénense de Fuerza, de Fe, de optimismo que ya viene La Mejor Venezuela!

lunes, 11 de julio de 2016

A González López

Nuestro pueblo está sufriendo la peor crisis de su historia. No consigue los alimentos ni las medicinas y cuando ocurre el milagro de hacerlo, cada vez menos le alcanza el dinero para comprarlas.

Y es que esta crisis nos golpea a todos, pero golpea con mucho más fuerza a los más indefensos. Nuestros niños se están enfermando y se están desmayando en las escuelas porque no están comiendo bien; niños que lastimosamente han perdido la vida por no contar con los medicamentos para someterse a un tratamiento; niños inocentes que ven su futuro truncado porque son víctimas de un sistema corrupto, ineficiente y antidemocrático que ha llevado a nuestro país a la ruina.

Dada esta situación, hace tres meses le pedí a mi esposa Lilian que en su lucha por llevar por el mundo el mensaje de libertad y justica de los presos políticos, dedicara mucho tiempo también a buscar ayuda internacional para nuestro pueblo que sufre, entre otras tantas cosas, por no encontrar con qué curarse en los hospitales, clínicas y ambulatorios.

El resultado, debo decir con orgullo, ha sido verdaderamente asombroso. Con la ayuda de otros dirigentes y cientos de voluntarios se organizaron grandes colectas de insumos médicos en varias ciudades del mundo. Muchísimas fueron las personas que se volcaron a donar con desprendimiento insumos médicos que sirvan a los venezolanos para sobrellevar de la mejor manera posible esta espantosa crisis.

Con esas importantes donaciones, le pedí  que recorriera el país para llevar ayuda a quienes más lo necesitan. En su camino se levantaron muchas barreras, todas ellas hechas por los mismos responsables de la crisis que nos azota a todos, quienes pareciera no sentirse satisfechos con someter a la miseria al pueblo venezolano sino que también atacan a quienes quieren ayudar: desde alcabalas militares en las vías y autopistas principales para impedir el paso, cancelación de boletos aéreos, hasta ataques de grupos violentos identificados con el gobierno nacional. Nada ha podido detenernos. Y es que ante el dolor de nuestro pueblo que con impotencia llora por no tener con qué curar a un hijo enfermo nosotros no podemos hacer otra cosa que seguir adelante.

Sé que por esto y por las posiciones firmes que he mantenido sobre las condiciones para un diálogo (respeto al revocatorio 2016, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos), es que ahora la dictadura y sus esbirros han decidido cobardemente atacar de nuevo a mi familia, criminalizar a mi partido Voluntad Popular y recrudecer las condiciones de mi encarcelamiento. No les basta con mantenerme injustamente encarcelado, sino que ahora también pretenden ir en contra de mi familia. Así de grande es el miedo, así de grande es la cobardía de un régimen que va contra hombres, mujeres y niños por igual.


La ceguera de quienes están en el poder, de sus esbirros y derivados como González López y mi carcelero Viloria, no les permite ver la realidad. Señores, ¿después de más dos años teniéndome secuestrado en una cárcel militar no me conocen? No me van a quebrar. Como no han podido quebrar ni postear a este pueblo pese a 17 años de intento. Mantendré  inquebrantable mis convicciones democráticas y mi lucha. No serán ustedes quienes, por estar enfermizamente aferrados al poder, le roben la esperanza a este pueblo que quiere y lucha por un cambio pacífico, constitucional y democrático.


                Leopoldo López
                    Cárcel Militar de Ramo Verde